Las memorias del memorialista no son las memorias del poeta. Aquél vivió tal vez menos, pero fotografió mucho más y nos recrea con la pulcritud de los detalles. Éste nos entrega una galería de fantasmas sacudidos por el fuego y la sombra de su época.

Tal vez no viví en mí mismo; tal vez viví la vida de los otros.

De cuanto he dejado escrito en estas páginas se desprenderán siempre -como en las arboledas de otoño y como en el tiempo de las viñas- las hojas amarillas que van a morir y las uvas que revivirán en el vino sagrado.

Mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta.

Pablo Neruda
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~ por lopandpe en febrero 2, 2009.

Una respuesta to “”

  1. En el verdadero carnaval hay espacio para todas y para todos, abraza a la calle y se nutre de esta, y se ocupa de mantenerla viva.

    Saludos camarada, muy interesante su proyecto pasare seguido…

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