— Ves, Momo –le decía por ejemplo–, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Se cree que es tan terriblemente larga, que nunca se podrá acabarla. (…)
Y entonces se empieza a dar prisa. Y cada vez se da más prisa. Cada vez que se levanta la vista, se ve que la calle no se hace más corta. Y se esfuerza más todavía, se empieza a tener miedo, al final se está sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer. (…)
Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
–Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez , ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida (…).
Volvió a callar y reflexionar antes de añadir:
–Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser.
Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
— De repente uno se da cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta de cómo ha sido, y no se está sin aliento.
Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:
— Eso es importante

Michael Ende. Momo
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~ por lopandpe en abril 5, 2009.

Una respuesta to “”

  1. Esta NocheVieja le hice un homenaje a esta novela, y me disfracé de punkiyaso gris (payaso punki en escala de grises), simbolizando un hombre gris que, en vez de horas, roba a las personas sus sonrisas. Fue una noche muy especial, ciertamente. Un abrazo, 3k!

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