•noviembre 2, 2009 • Dejar un comentario

No pretendo librarme de las consecuencias de estos actos suplicando misericordia o apelando a la conciencia de la sala, porque sé que si este sistema tuviese conciencia yo no estaría aquí, y en mi lugar estarían todos los carniceros, vivisectores y granjeros de pieles del mundo.
Pienso seguir con la cabeza bien alta en esta sala, que me verá enjaulado por un acto de conciencia. Tampoco daré a los granjeros de pieles que hay en este juzgado el placer de verme cabizbajo delante de ellos. Todas esas personas cuyas granjas visité en 1997, dejadme deciros esto a la cara por primera vez, fue un placer atacar vuestars propiedades y liberar a esos animales que tenéis enjaulados. Es a esos animales a los que tengo que responder, no a vosotros o a esta sala. Siempre recordaré esas noches en vuestra propiedad como la mejor experiencia de mi vida.
Y a los granjeros u otros sádicos que lean mis palabras en el futuro y se rían de mi suerte, recordad: nosotros hemos puesto a más de vosotros en bancarrotaa que vosotros activistas en la cárcel. No os olvidéis de esto.

Peter Young durante un juicio contra él.

•octubre 18, 2009 • 1 comentario

Hoy he visto la poesía en Madrid, brillando tintineante a los pies de uno de esos bancos de madera mal recortada y hierro oxidado grafiteados por juventudes palpitantes de emociones insípidas. Era del color azul del cielo en un mediodía de sol primaveral sin una nube en el horizonte y en mirada vertical a las estrellas. Era también amarillo como el sol cuando se refleja en su mirada, y naranja como me deja el corazón a su paso.
Era la poesía convertida en fuego, en palabras que desaparecían devoradas a mordiscos intermitentes, contínuos y armónicos. Poesía transformada en los crujidos letales de las páginas marchitándose en un otoño fugaz manchado de tinta asesina. Un poema que elevaba el vuelo con el grito del humo negro que resbalando en el viento buscaba redimirse con las almas dannificadas por su no existencia. Era la poesía de la simbólica venganza. La poesía del no moriréis por mí, pero morís conmigo.

Anómino

•octubre 14, 2009 • Dejar un comentario

Esta noche voy a hacerte realidad.

Anómino

•octubre 13, 2009 • Dejar un comentario

Es en el mundo social donde el pedo puede tener sus mejores desarrollos, ya sea para iniciar una conversación, para hacer callar a un contertulio fatigoso o como salida triunfal en una disputa dialéctica. Hay que ser claro: el pedo es un acto de afirmación existencial solo al alcance de aquellos que han conquistado su libertad más allá de los prejuicios sociales.

Pierre-Thomas-Nicolas Hurtau. El arte de tirarse pedos. Ensayo físico-teórico y metódico de 1751

•octubre 1, 2009 • Dejar un comentario

“la colonización consistió en poblar América” p.144 Conocimiento del Medio de 6º de Primaria, SM

Educación y Ecología. El currículum oculto antiecológico de los libros de texto. 2007

•septiembre 24, 2009 • Dejar un comentario

Sé que mis palabras le extrañan, pero es así. Toda mi vida y todas mis experiencias, las cosas que me han sucedido, la gente que he conocido, todos mis recuerdos, sueños y fantasías, cuanto he leído, todo eso ha sido arrojado al montón de abono que, con el tiempo, se ha ido descomponiendo hasta convertirse en humus orgánico oscuro y fértil… Otros lo llaman imaginación. Yo lo veo como un montón de abono. Cada cierto tiempo, tomo una idea, la planto en el abono y espero. La idea se alimenta de esa materia negra que en otros tiempos fue una vida, absorbe su energía. Germina, echa raíces, produce brotes. Y así hasta que un día tengo un relato o una novela.Los lectores -prosiguió la señorita Winter- son ingenuos. Creen que todo lo que se escribe es autobiográfico. Y lo es, pero no como ellos creen. La vida del escritor necesita tiempo para descomponerse antes de que pueda ser utilizada para alimentar una obra de ficción. Hay que dejar que se pudra.

Diane Setterfield. El cuento número trece.

•septiembre 6, 2009 • 1 comentario

Cuando más avanzo más quieto me siento.
Y cuando me quedo en el sitio,
sin mirar hacia delante…

No esbozando media sonrisa.
Atado al suelo en un pasillo eterno.
En uno de esos momentos en los que nadie me acompaña
ni siquiera tú.
Y nada gira y todo da vueltas.
Cuando no puedo hablar y no hay palabra que me calle.
Que hace tanto frío que me arranco la camisa.
Y estoy tan seguro que el miedo me duele.

…es cuando corro más deprisa.
Hacia atrás.
Buscándote.

Anómino